Entre pañales y jornadas incansables: Carta para todas las hijas que se convirtieron en madres

Este blog aunque proviene de una carta escrita para mi hija, habla a todas las mujeres que se enfrentan al desafío de la maternidad y que buscan con un silencio desesperado equilibrar cansancio, sueños y ternura, rezagando su belleza, su coquetería, su sensualidad y su tiempo en pareja porque sus días son eternos a pesar de que sus horas se pasan en un abrir y cerrar de ojos. Lee más en Vanessa Wiehls.

Vanessa Wiehls

11/7/20255 min read

woman in black long sleeve shirt carrying baby in grayscale photography
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He querido escribirte estas palabras desde el alma, no como una guía ni como una lista de consejos, sino como un legado de amor. Llevo días, semanas enteras, escribiendo entre recuerdos, lágrimas y sonrisas. Cada palabra ha nacido del corazón, de lo que he vivido, de lo que he aprendido y también de lo que he callado.

Ahora que eres madre, te miro y veo en ti una versión de mí, más sabia, más fuerte, más llena de vida. Sé que tus días están colmados de tareas, risas, desvelos, besos, cansancio y pequeños milagros diarios. La maternidad es un regalo inmenso, pero también una prueba de fuego: para el cuerpo, para la paciencia y para el amor en pareja.

A veces el amor parece quedarse en pausa mientras los hijos ocupan cada rincón, cada minuto, cada respiro. No porque el amor se acabe, sino porque la vida se vuelve tan intensa que deja poco espacio para mirarse con calma. Por eso hoy quiero hablarte de eso: de cómo cuidarte a ti y al amor cuando los hijos son pequeños, cuando parece que no hay tiempo para nada más, cuando la rutina amenaza con apagar lo que un día encendió tanta ilusión.

Hija mía, lo difícil no significa imposible. Es normal que sientas que el día no alcanza y que la pasión se esconda entre los pañales. No te culpes. Es parte del camino. Pero lo que marcará la diferencia será la decisión consciente de ambos de no dejar que la inercia los separe. Siento el deseo profundo de regalarte algo más que consejos: quiero darte un mapa, un recordatorio para que nunca olvides quién eres ni de dónde viene tu fuerza.

Aprendí algunas cosas que hoy quiero dejarte como herencia del alma:

La mujer que eres no desaparece dentro de la madre que ahora habita en ti. Ser sexy no tiene que ver con un vestido ajustado o un cabello de revista, sino con tu energía, con la manera en que caminas con seguridad, con ese brillo en los ojos que solo da el saberse viva y amada.

A veces basta una pijama bonita, un toque de perfume al despertarte, o pintarte los labios solo para ti. No es vanidad: es amor propio. El deseo no aparece ni se apaga por arte de magia; se cultiva. Tu cuerpo cambió, sí, pero sigue siendo tuyo, sigue siendo sagrado, sigue siendo hermoso.

El tiempo en pareja no se encuentra… se busca. No esperes a que sobre tiempo, créalo. Puede ser una cena sencilla, un café mientras l@s pequeñ@s duermen, o una película tomados de la mano en su propio sofá. Lo importante no es el plan, sino la intención de volver a mirarse. A veces basta un beso en la cocina, una caricia al pasar o una broma compartida para recordarse el amor.

Tu pareja también necesita sentirse visto. La llegada de los hijos puede hacerlo sentir en segundo plano. Mírale con ternura, hazle saber que lo eliges cada día, no solo en las fechas especiales. Recuérdale por qué lo elegiste, qué te enamoró de él, y no olvides validarlo: todos los hombres, incluso los más fuertes, necesitan palabras que los sostengan. Díselo en privado y también en público. Esa validación, hija, alimenta su confianza y fortalece su vínculo.

Habla con él, aunque duela o aunque no sepas por dónde empezar. El silencio levanta muros invisibles. Las palabras, aunque imperfectas, construyen puentes. Nunca lo ridiculices delante de otros, ni en tono de broma. Lo que a veces parece gracioso puede herir profundamente su seguridad.

Y, así como él necesita sentirse valorado, también necesita entender su papel dentro del hogar.

El hombre que ama de verdad no “ayuda”; comparte responsabilidades. Invítalo con amor a ser parte de todo: desde hacer una lista de pendientes hasta repartir tareas antes de un viaje o una presentación escolar. Explícale con ternura que cuando participa, no solo aligera tu carga, sino que fortalece su lugar como compañero y protector del hogar. Nosotras, las mujeres, solemos creer que hacerlo todo es más rápido… pero a veces ese “yo puedo sola” termina alejando la complicidad que tanto necesitamos.

Recuerda siempre: la complicidad es más poderosa que la perfección. No tienes que ser la madre perfecta, ni la esposa perfecta. Lo que sostiene el amor es la risa compartida, los secretos, las miradas que dicen más que mil palabras.

El mejor regalo que le pueden dar tus hij@s es verlos amarse. Ellas aprenderán de ustedes que el amor no es sacrificio ni costumbre, sino elección y ternura. Que amar no es aguantar, sino construir juntos.

Hija mía, no olvides nunca que el amor se alimenta de los detalles, del juego, de la complicidad. Que tú eres más que madre: eres mujer, eres vida, eres la chispa que enciende el hogar.

Que tus hijas aprendan de ti la fuerza de cuidar de otros, pero sobre todo de cuidar de ti, la belleza de ser auténtica y la pasión de amar con el corazón encendido y los pies en la tierra.

Sé que hay días en que todo cansa, en que el cuerpo pesa y el alma solo quieren silencio. Pero también sé que esos días están llenos de oportunidades para reinventar el amor. No olvides que antes de ser madre, eres mujer.

Te lo digo con la certeza que solo dan los años: los pequeños gestos sostienen los grandes amores. Que nunca te falte la ternura de mirarlo a los ojos sin decir una palabra por varios segundos…se ponen nerviosos per funciona. Y que nunca olvides mirarte a ti misma con amor.

Escribo esta carta porque sé lo que significa entregarse por completo, porque también fui una mujer que amó, que se sintió cansada, que a veces se perdió entre los deberes y los sueños. Quiero que tengas en tus manos palabras que te acompañen cuando no pueda hacerlo con abrazos; que cuando dudes, recuerdes que dentro de ti vive toda la sabiduría, la ternura y la fortaleza de las mujeres que te precedieron. Escribo porque te amo con una profundidad que solo una madre puede entender, y porque deseo que nunca olvides que tu luz solo necesita que la enciendas cuando el camino se ve más oscuro, cuando los días son tan agotadores que deseas apagar y dormir.

Estas palabras son semillas que dejo en tus manos. Si las riegas cuando las leas con cariño, te acompañaran a crecer en tu vida como mujer.

@vanessawiehls. Soy el resultado de enfocar mi desarrollo humano en el liderazgo, resiliencia y transformación personal. Creadora del método D.R.O., conferencista TEDx y autora de libros sobre Desarrollo Humano.

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